martes, 1 de agosto de 2017

EPA histórica

Hoy puedo comenzar este artículo diciendo que me siento orgulloso de todos los españoles y de nuestro Gobierno. Además, esperanzado, porque los últimos datos de la EPA transmiten optimismo y esperanza. Optimismo por todos aquellos que han abandonado las listas del paro y esperanza por los que todavía no han conseguido un empleo, pero estoy seguro que en los próximos meses podrán tenerlo y mejorar su calidad de vida. En el segundo trimestre de 2017 el paro ha bajado en 340.700 personas, lo que supone un record histórico. Por primera vez desde el año 2008 el paro ha bajado de los cuatro millones, lo que confirma que las medidas adoptadas estos años por el Gobierno de Mariano Rajoy eran las adecuadas para recuperar el empleo perdido durante la crisis y que los esfuerzos de todos los españoles han merecido la pena. Estas reformas son las mismas que PSOE y Podemos insisten en derogar día tras día; sus posiciones partidistas no les permiten ver la realidad: los datos son objetivos y demuestran que las políticas del PP han sido las adecuadas para impulsar la creación de empleo. Desde aquí les invito a dejar de lado la demagogia y caminar junto al Partido Popular para seguir mejorando el bienestar de las personas. El dinamismo de la economía española es indiscutible y no hay duda de que el empleo ha venido para quedarse. Desde el PP, con ayuda de la oposición o sin ella, seguiremos trabajando para que todas las personas tengan empleo porque, como ha dicho la ministra Fátima Báñez, “no hay nada más social que el empleo”. Me siento también satisfecho de poder decir que tanto Galicia, como mi provincia, Lugo, se unen a esta senda de creación de empleo. Hoy, más que ayer, estamos en disposición de decir que el objetivo fijado por Mariano Rajoy de conseguir 20 millones de empleados en 2020 es real y está cada vez más cerca. Cuando llegamos al Gobierno la situación era crítica y hemos conseguido, con la ayuda de los españoles, darle un giro de 180 grados. La aprobación de Techo de Gasto para 2018, unido a la aprobación de los Presupuestos generales del Estado para el 2017, garantizan las políticas de crecimiento económico y creación de empleo. Mantendremos el rumbo marcado y trabajaremos duro para conseguir esos 20 millones de empleados.

EPA histórica

Hoxe podo comezar este artigo dicindo que me sinto orgulloso de todos os españois e do noso Goberno. Ademais, esperanzado porque os últimos datos da EPA transmiten optimismo e esperanza. Optimismo por todos aqueles que abandonaron as listas do paro e esperanza polos que aínda non conseguiron un emprego, pero estou seguro que nos próximos meses poderán telo e mellorar a súa calidade de vida. No segundo trimestre de 2017 o paro baixou en 340.700 persoas, o que supón unha marca histórica. Por primeira vez desde o ano 2008 o paro baixou dos catro millóns, o que confirma que as medidas adoptadas estes anos polo Goberno de Mariano Rajoy eran as adecuadas para recuperar o emprego perdido durante a crise e que os esforzos de todos os españois mereceron a pena. Estas reformas son as mesmas que PSOE e Podemos insisten en derrogar día tras día; as súas posicións partidistas non lles permiten ver a realidade: os datos son obxectivos e amosan que as políticas do PP foron as axeitadas para impulsar a creación de emprego. Desde aquí invítoos a deixar de lado a demagoxia e camiñar xunto ao Partido Popular para seguir mellorando o benestar das persoas. O dinamismo da economía española é indiscutible e non hai dúbida de que o emprego chegou para quedarse. Desde o PP, coa axuda da oposición ou sen ela, seguiremos traballando para que todas as persoas teñan un emprego porque, como dixo a ministra Fátima Báñez, “non hai nada máis social que o emprego”. Síntome tamén satisfeito de poder dicir que tanto Galicia, como a miña provincia, Lugo, se unen a esta senda de creación de emprego. Hoxe, máis ca onte, estamos en disposición de dicir que o obxectivo fixado por Mariano Rajoy de conseguir 20 millóns de empregados en 2020 é real e está cada vez máis preto. Cando chegamos ao Goberno a situación era crítica e conseguimos, coa axuda dos españois, darlle un xiro de 180 graos. A aprobación do Teito de Gasto para 2018, unido á aprobación dos Orzamentos Xerais do Estado para o 2017, garanten as políticas de crecemento económico e a creación de emprego. Manteremos o rumbo marcado e traballaremos duro para conseguir eses 20 millóns de empregados.

lunes, 17 de julio de 2017

Recuerdo a un compañero

Este fin de semana he participado en la Escuela de Verano “Miguel Ángel Blanco”, en Bilbao. Lo he hecho con satisfacción, pero también emocionado al recordar a un compañero al que le arrebataron la vida vilmente hace 20 años. ETA decidió matarlo el 10 de julio de 1997 cuando sólo tenía 29 años; lo que no se imaginaba la banda terrorista es que su muerte sería el principio del fin de la violencia etarra. Aquel mes de julio de hace dos décadas toda España contuvo el aliento durante dos días, jóvenes, mayores, niños… todo el país salió a la calle para mostrar su repulsa al asesinato y con la esperanza de que sus verdugos escucharan el clamor popular y no cumplieran su macabra amenaza. Fue una oleada de indignación nunca antes vista que generó un movimiento social que permitió arrinconar a la banda terrorista y demostrar que la democracia tenía la fuerza suficiente para derrotar al terror. Todos sentimos como propio ese dolor por la muerte de Miguel Ángel. Lo mataron por defender la libertad, a sangre fría, sin compasión. Y esto no podemos olvidarlo, es nuestro deber homenajear su figura para que nadie olvide y para que las nuevas generaciones conozcan lo que vivimos hace 20 años. Miguel Ángel es el símbolo del dolor, de la rabia, de la valentía, de la solidaridad, de la unión de los demócratas, por eso no es bueno generar fisuras en torno a él, ni utilizar su imagen con fines partidistas. Su recuerdo siempre estará con nosotros, porque su muerte, que no ha sido en vano, no puede caer en el olvido. Lo ha dicho su hermana, Marimar Blanco, él es el símbolo de todas las víctimas de ETA. El símbolo del poder de los demócratas, del poder de la palabra y el diálogo frente al terror y las balas. ETA ya no mata y dice que ha entregado las armas, pero todavía queda un camino por recorrer para que la banda se rinda definitivamente, se disuelva, ayude a esclarecer los asesinatos y pida perdón a todas las víctimas que deja a sus espaldas.

Lembranza a un compañeiro

Esta fin de semana participei an Escola de Verán “Miguel Ángel Blanco”, en Bilbao. Fíxeno con satisfacción, pero tamén emocionado ao lembrar a un compañeiro ao que lle arrebataron a vida vilmente hai 20 años. ETA decidiu matalo o 10 de xullo de 1997 cando só tiña 29 años; o que non se imaxinaba a banda terrorista é que a súa morte sería o principio da fin da violencia etarra. Aquel mes de xullo de hai dúas décadas toda España contivo o alento durante dous días, mozos, maiores, nenos… todo o país saíu á rúa para amosar a súa repulsa ao asasinato e coa esperanza de que os seus verdugos escoitaran o clamor popular e non cumpriran a súa macabra ameaza. Foi unha onda de indignación nunca antes vista que xerou un movemento social que permitiu arrinconar á banda terrorista e amosar que a democracia tiña a forza suficiente para derrotar ao terror. Todos sentimos como propio esa dor pola morte de Miguel Ángel. Matárono por defender a liberdade, a sangue fría, sen compaixón. Isto non podemos esquecelo, é o noso deber homenaxear a súa figura para que ninguén esqueza e para que as novas xeracións coñezan o que vivimos hai 20 anos. Miguel Ángel é o símbolo da dolor, da rabia, da valentía, da solidariedade, da unión dos demócratas, por iso non é bo xerar fisuras en torno a el, nin usar a súa imaxe con fins partidistas. A súa lembranza sempre estará con nós, porque a súa morte, que non foi en vano, non pode caer no esquecemento. Díxoo a súa irmá, Marimar Blanco, el é o símbolo de todas as vítimas de ETA. O símbolo do poder dos demócratas, do poder da palabra e o diálogo fronte ao terror e as balas. ETA xa non mata e di que entregou as armas, pero aínda queda un camiño por percorrer para que a banda se renda definitivamente, se disolva, axude a esclarecer os asasinatos e pida perdón a todas las vítimas que deixa ás súas costas.

martes, 4 de julio de 2017

40 años de diálogo

Esta semana que acaba de terminar he tenido la satisfacción de asistir en el Congreso al acto solemne de conmemoración del 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas y el comienzo de la transición. No sólo ha sido, en mi opinión, un acto institucional, sino también emotivo, que debería servirnos para reflexionar y echar la vista atrás, con orgullo, y en busca de ejemplos que nos permitan seguir construyendo un futuro conjunto próspero. Han sido 40 años marcados por el diálogo y la concordia. Por la unión y el entendimiento de todos los españoles, más allá de partidos políticos e ideologías. Un espíritu de consenso encarnado en la figura clave del Rey Emérito; de ese espíritu debemos aprender todos, especialmente aquellos que reniegan de su pasado y buscan la ruptura de España. Podemos ha querido acaparar el protagonismo (una vez más) en un acto en el que lo más importante era España, la unidad de todos y el espíritu integrador de los que 40 años atrás consiguieron caminar juntos para alcanzar el período de mayor esplendor de nuestro país. No han querido verlo y en esta ocasión han optado por los claveles para acaparar portadas y titulares. Para ellos lo vendible es lo importante; para nosotros lo trascendental es reconocer los logros del pasado y ponerlos en valor para seguir avanzando juntos en el futuro. Esta es una de las muchas diferencias. Tanto el Rey como la Presidenta del Congreso han pedido que se ponga en valor la capacidad integradora de la democracia y se busque en la transición el consenso político perdido. Y si hubo una voluntad que prevaleció durante esta etapa fue la disposición al diálogo, porque es con diálogo y en el marco de la ley donde se deben resolver las discrepancias. Queda claro que el espíritu de la transición no ha caducado, está más vigente que nunca y debería servirnos como base para seguir construyendo una España unida, con la diversidad como seña de identidad y con la igualdad de todos como pieza inquebrantable.

40 anos de diálogo

Esta semana que acaba de rematar tiven a satisfacción de asistir no Congreso ao acto solemne de conmemoración do 40 aniversario das primeiras eleccións democráticas e o comezo da transición. Non só foi, na miña opinión, un acto institucional, senón tamén emotivo, que debería servirnos para reflexionar e botar a vista atrás, con orgullo, e na busca de exemplos que nos permitan seguir construíndo un futuro conxunto próspero. Foron 40 anos marcados polo diálogo e a concordia. Pola unión e o entendemento de todos os españois, máis alá de partidos políticos e ideoloxías. Un espírito de consenso encarnado na figura clave do Rei Emérito; dese espírito debemos aprender todos, especialmente aqueles que renegan do seu pasado e buscan a ruptura de España. Podemos quixo acaparar o protagonismo (unha vez máis) nun acto no que lo máis importante era España, a unidade de todos e o espírito integrador dos que 40 anos atrás conseguiron camiñar xuntos para acadar o período de maior esplendor do noso país. Non quixeron velo e nesta ocasión optaron polos caraveis para acaparar portadas e titulares. Para eles o vendible é o importante; para nós o transcendental é recoñecer os logros do pasado e poñelos en valor para seguir avanzando xuntos no futuro. Esta é unha das moitas diferenzas. Tanto o Rei como a Presidenta do Congreso pediron que se poña en valor a capacidade integradora da democracia e se busque na transición o consenso político perdido. E é que se houbo unha vontade que prevaleceu durante esta etapa foi a disposición ao diálogo, porque é con diálogo e no marco da lei onde se deben resolver as discrepancias. Queda claro que o espírito da transición non caducou, está máis vixente que nunca e debería servirnos como base para seguir construíndo unha España unida, coa diversidade como sinal de identidade e coa igualdade de todos como peza inquebrantable.

lunes, 19 de junio de 2017

Ha ganado España

La que acaba de terminar ha sido una semana en la que nos hemos visto obligados a asistir a un espectáculo bochornoso en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Ha sido Pablo Iglesias el que se ha encargado de orquestar este esperpento en forma de moción de censura; una moción que ya había nacido muerta y cuyo único objetivo era derribar al PSOE. No era una moción contra el Gobierno ni contra Rajoy, sino una artimaña política para robar votos al Partido Socialista y catapultar a Pablo Iglesias al liderato de la izquierda. Afortunadamente, España ha ganado y Podemos ha perdido. Después de escuchar el mitin de Iglesias e Irene Montero, la gran mayoría de los españoles se han dado cuenta de que sería muy malo un Gobierno en el que el partido morado forme parte de las instituciones.La larga intervención de Pablo Iglesias estuvo carente de cualquier contenido o propuesta que pueda definirse como un proyecto político para España y los españoles. Ha quedado patente que solo hay una persona con una idea clara de España, y esa persona es Mariano Rajoy, el mismo que desde que llegó al Gobierno ha puesto por encima de todo los intereses de los ciudadanos. Frente a él está un partido radical con un líder que camina con el único objetivo de satisfacer su ego personal y alcanzar su propio beneficio político. Parece que algunos todavía no han entendido que en política lo importante es resolver los problemas de las personas y no acaparar espacio y protagonismo en los medios de comunicación. La moción ha sido una pérdida de tiempo con la que se pretendía embarrar el terreno de juego, tensionar la vida política y deslegitimar las instituciones. Basta con comprobar quienes han apoyado a Podemos: los independentistas vascos y catalanes, los mismos que quieren romper la unidad de nuestro país. El Partido Popular no va a permitirlo, igual que tampoco va a permitir que nadie desestabilice España y ponga en riesgo el crecimiento económico y la creación de empleo que tanto nos ha costado a todos conseguir.